Se metían en nuestras casas,
robaban,rompían, eran ladrones de nuestros niños,
de nuestros niños adolescentes.
Golpeaban, herían,por puro gusto.
Se llevaban a nuestra sangre,
nos violentaban por las noches, nos metían miedo, heridas.
Trataban a los chicos como asesinos,
porque tenían ideas (y dudas),pensaban.
Distorsionaban todo.
Se los llevaban y les tapaban los ojos,eran secuestradores,
cobardes, que no querían que les viéramos las caras,tapandonos a nosotros.
Los verdaderos traidores estaban cerca,
dentro de las mismas escuelas, de las mismas facultades, en el almacén, eran vecinos.
Eran asesinos, asesinos como los que hoy matan y violan niños, o queman,y supuestamente los encarcelan,eran los mismos, pero con poder.
Los violaban,los picaneaban sobre camillas mojadas de metal, desnudos,
solo eran niños adolescentes,lo hacían por puro gusto.
Eran resentidos, macabros, enfermos.
Pobrecitos nuestros niños...
Los encerraban en las esquinas de nuestras casas,
los teníamos frente a nuestras narices, los escuchábamos gritar,
y sin embargo no los veíamos,
nos mentían, que no estaban acá, que no estaban allá, que eran detenidos,y para nosotros ya eran desaparecidos,
nos decían que no,
insistían en que eran detenidos,
pero no existían en ningún lugar.
Ni siquiera ellos sabían en donde estaban.
No aguantaban mas, se querían morir,
y otra vez picaneados,violados, golpeados,humillados,
desnudos,lastimados,
se querían morir y no aguantaban mas.
Tenían a sus bebes en celdas sucias,las electrocutaban mientras parían,
se los robaban, las mataban.
No eran cárceles comunes, eran cubos de la muerte.
Cantaban el "feliz navidad" entre cubo y cubo, entre ellos, aunque no se veían.
Se escuchaban las campanas a lo lejos, iban a ser mártires y no lo sabían.
Se ponían contentos cuando pasaban a ser detenidos legales,
de repente un papel decía que otra vez existían.
Llevaban años desaparecidos,
y para algunos pocos (si salían), esos años nunca habían existido en papeles, aunque si en memoria.
Cuatro años Debian ser borrados de sus mentes
como si el tiempo se hubiera cortado en trozos.
Como si nunca nada hubiera pasado.
("La noche de los lapices"-una historia real.
En donde el tiempo en realidad, nunca se suprimió.)
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